Viaje en auto desde Telén a la estancia "El Sosneado" (Mza)

 
Auto de Capdeville, fue el primero que llegó a Telén

foto diario "La Reforma" 31/12/1962

El primer auto que llegó a Telén

Como ya había anunciado días antes, mediante un telegrama dirigido al diario "La Capital", el día 26 de Octubre de 1910, Don Alfonso Capdeville partió de Telén hacia su nueva estancia "El Sosneado" en un coche Panhard Levassor de 25 caballos con el chauffeur A. Castro de la casa vendedora y acompañados del mecánico L. Peremauteu.

Como después contaba Capdeville, al hacerle la observación al chofer de la poca cantidad de nafta que llevaban, este le contestó, que no solamente llevaba la necesaria, si no que incluso no llegarían a utilizar la que habían dejado almacenada a mitad de camino, conclusión de la charla Capdeville contaba, que el chofer casi baja algo de la nafta que había cargado, y agregaba: “Hay que desconfiar de la gente que sabe demasiado”. (El relato del viaje explica la razón de la frase empleada)

Partimos de Telén pasamos por "Santa Camila" de Emilio Lernoud, "La Guadalosa" de Eduardo Madero, "La Unión" de José Echeveste, "La Vasconia" de Felipe Errea y llegamos a la estancia "La Maria Teresa" del señor Enrique Kenny donde tuvo que poner las dos únicas latas de reserva y se apercibió con estupefacción que había gastado 3, en 15 leguas.

No pasamos por "La Gladiola" por no gastar nafta pero al tratar de cortar camino a campo traviesa, perdimos mucho tiempo y gastamos más nafta, que si hubiéramos ido por el camino, dormimos en la tranquera de la estancia "La Isla Florida" de los señores Castells y Rossini.

Llegamos ya sin combustible a la estancia de Juan Casenave y tuvimos que ir en Sulky a buscar el cajón de nafta que habíamos dejado en reserva, en la casa del señor Fayetti.

Continuando el viaje, pasamos por el campo "Las Horquetas" y en menos de diez leguas nos quedamos nuevamente sin nafta en medio del campo y a cincuenta leguas de Telén, tardamos un día en conseguir un chasque que fuera a avisar a Alvear y no hubo mas remedio que esperar.

Pasamos tres días en ese lugar, sin carne ni galleta, solamente con algunas conservas, por fin el primero de Septiembre a la 5 p.m. nos llegó un cajón de nafta (habíamos pedido dos) y luego de  echarlos al tanque decidimos continuar el viaje y viajar de noche, teníamos mucha luz, cuatro faroles y un faro "Bleriot", confiado en la pericia del chauffeur le avisé que podía correr, con la intención de alcanzar Alvear esa noche, Este no se hizo repetir la invitación, era una delicia correr sobre un camino que ninguno conocía (iba yo de baqueano) y de vez en cuando llegábamos con toda rapidez sobre grandes bultos que resultaban ser ranchos que iluminábamos de golpe y en donde nuestra presencia ya señalada por el ruido, acababa de poner en precipitada fuga a sus moradores.

Después de pasar un arroyo con hondas barrancas  para lo cual  hubo que desnudarse y ver que profundidad tenia el lugar a vadear, salimos a correr con la esperanza de alcanzar Colonia Alvear antes de las 10 de la noche, cuando de pronto el chaffeur nota que le iba faltando nafta.

Hubo que resignarse a hacer noche y perdimos todo el día siguiente en andar a pie en busca de población para conseguir a precio de oro un poco de nafta, por fin llego la anhelada nafta y pudimos llegar a la población donde nos recibió la familia de Jorge Asia, que nos indicó ir por Monte Coman, ya habíamos hecho un largo trecho del camino indicado cuando nos avisaron que más adelante un terraplén recién construido del ferrocarril nos cortaba el paso, ante la imposibilidad de poder franquear esa barrera tuvimos que regresar por donde habíamos venido, al otro día llegamos a  San Rafael.

En el día de descanso aprovecharon para pelearse el chaffeur y el mecánico por lo que proseguimos viaje con solo uno de ellos hasta nuestra estancia "El Sosneado" acompañado ahora por el señor José Arnaudo de la firma Tomas Dodds y Cia  quien fue a medir nuestro campo y a la vuelta vino conmigo el señor José Joubert que había viajado a revisar unos campos vecinos

Conclusiones del viaje:

El coche es demasiado bajo para este tipo de caminos, se necesitaría como mínimo, un despeje de 35 centímetros de altura, la casa vendedora se ha equivocado al creer que la potencia era suficiente para hacer ese viaje. Estoy por probar con un coche de 6 cilindros y una potencia de 35 caballos.

El coche se comportó muy bien y demostró su robustez  no teniendo problemas mecánicos serios, el mecánico demostró  tener mucha habilidad para resolver los pequeños inconvenientes que se le presentaron.

El chauffeur aunque demostró gran habilidad en la conducción, se equivocó al hacer el cálculo del combustible, por no haber viajado antes en ese tipo de terrenos.

Actualmente este automóvil hace el servicio entre San Rafael y "El Sosneado" distante 38 leguas, aunque necesitaría un poco más de potencia para sortear algunos tramos del camino.

 


Analizando este relato, y conociendo todas las “comodidades” utilizadas en las competencias de rally internacionales como el “Paris-Dakar” o nuestro Gran premio Argentino, quiero imaginar como se desempeñarían estos pilotos, manejando en estas condiciones, sin hojas de ruta ni navegantes, sin el apoyo logístico de los equipos, sin posicionadores satelitales, sin helicópteros que vayan a auxiliarlos, sin tracción en las cuatro ruedas y con 25 caballos de potencia.   

 

 

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 Miércoles, 23 de Diciembre de 2009
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