Félix Calfuan

 
A  Félix Calfuan (milonga)

F

élix Calfuan era, según los que lo conocieron, “UN HOMBRE”, así, con mayúsculas, con todas las letras, trabajador, leal, derecho y honrado, de profesión hornero, sentaba sus reales como a 4 kms. de TELEN, donde tenía su horno, del cual aún hoy hay vestigios; “bajaba” al pueblo en busca de víveres, descanso y, ocasionalmente, si la cosa cuadrada, algo de diversión, y vuelta al trabajo, hasta que un día, solo su caballo quedó para  muestra, comenzó toda una historia de las más variadas conjeturas y opiniones; que una larga noche de “timba” en que Félix se alzó con la ganancia y fue asaltado por los que sabían de la pequeña fortuna lograda en la juerga, por algún ajuste de cuentas por viejos rencores o alguna “pollera ajena” por allí enredada..., en fin, largos y muchos fueron los caminos que se tomaron para esclarecer el hecho, pero no fructíferos ¡como tragao por los pastos! Escribió entonces la pluma de un telenense, en una milonga que transcribimos en la página siguiente, cuando aún no se imaginaba el desenlace de la historia.-

De aquella noche de abril del año 1954, pasaba el tiempo solo “a las perdidas” se recordaba a CALFUAN y el suceso se iba diluyendo con el tiempo, hasta que siete años después, un hallazgo macabro, y tal vez no “tan fortuito”, vino a traer nuevamente a la palestra lo acontecido, conmoviendo aún más ahínco a la sociedad, y dejó de ser una incógnita el destino de Félix, no así los nombres ciertos de quienes “forzaron” ese destino, ni las causas que lo motivaron

Transcurría 1961, si bien seguía relativamente fresca la historia de la desaparición de CALFUAN, otros acontecimientos le iban quitando el protagonismo y los interrogantes planteados cuando Venancio Ramírez, peón de un campo cercano, dio ¡¿casualmente?! con unos restos humanos en una hondonada del campo donde trabajaba. Había un cráneo y algunos otros huesos, pero también había unas pertenencias que la investigación policial, al mando del comisario de Telén, Miguel D'Amico, determino como propias de aquel hornero desaparecido, de Félix Calfuan; entre lo encontrado se enumeran: Un cinto con hebilla metálica, un reloj con cadena e iniciales en oro y una billetera con esquineros de metal. Dando por valida la identidad de los restos encontrados y faltando algunas partes óseas, se realizo una ardua búsqueda por la zona en que, supuestamente ser había producido el delito esto es en los medanos alrededor de la laguna “La Noria” pero todo fue infructuoso.-

Ahora bien, con el caso Calfuan nuevamente instalado en el acontecer de la zona, las autoridades comienzan con su accionar investigativo y al poco andar dan con unos sospechosos “ideales”a los cuales detiene, pero aunque les llegaron a aplicar (según contó uno de ellos) un duro "tratamiento de convicción” para que se declararan culpables, no reconocieron haber cometido el delito y tiempo después fueron liberados por falta de pruebas, y la justicia, que ya se “había jugado” en estos detenidos no continuo produciendo novedades y el tiempo fue diluyendo las cosas y así hasta la fecha en que el “crimen del hornero” sigue impune aunque vive en el recuerdo de todos los que de una u otra forma vivieron el suceso.

Como corolario de esta historia, queda un recuerdo imborrable en un testigo de aquellos tiempos: en la cadena del reloj encontrado se habían practicado dos nudos que espontáneamente le produjeron un interrogante ¿era un juramento? ¿Un pacto de silencio?...intuya Ud., amigo lector, la respuesta.-

Los protagonistas directos de este triste suceso han muerto todos, sin dudas, alguno de ellos se llevo consigo un secreto que ya no es posible develar ¿Quien mato a Félix Calfuan?[1]

 


[1] Texto extraído de la revista “Proyección “ Sección “Oeste Legendario” Nº 4 (pag.13,14,15 y 16 ) y Nº 5 (pag.24)de Abril de 199

     

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A Félix Calfuan

(milonga)

"Así hilvanó sus versos Don Antonio Irarastorza, inmortalizando la memoria del luctuoso suceso."

Telen pueblo bondadoso
creado por hombres honrados 
Hoy se encuentra consternado                 
Por un hecho doloroso.
En este pueblito hermoso
Chiquito pero querido,
La gente se ha conmovido
Al ver llorar de dolor
A una madre, con amor
Por un hijo que ha perdido

   Allá, por el mes de Abril
del año cincuenta y cuatro,
desapareció un muchacho
Sin encontrarle mas rastro
¡como tragao por los pastos
desapareció un hornero¡
oficio al que era certero
y ejercía con afán,
su apellido era Calfuan,
Félix su nombre primero.

  Del trabajo se ausento
En un caballo rosillo,
Siempre de aspecto sencillo
A Telén comparecía,
Y allá en el pueblo se veía
Visitando a conocidos,
Los últimos que han tenido
La suerte de poder ver
Hasta casi amanecer,
A este hombre que se ha perdido.

  En la casa de un amigo
pasa la noche contento
hasta que llega el momento
de partir, como les digo:
A que me crean no obligo
el caso que estoy narrando
vayan la oreja parando
que despacio les detallo,
¡Tan solo se hallo el caballo
con el recado, pasteando! .

 

A eso de la madrugada
del rancho se despidió
y al galopito salió
en dirección a su hornada
pero el destino ya estaba
escrito, parece ser
que se debía perder
en forma tan misteriosa
como el potrillo retoza
cuando el león lo va a comer

  Tal vez manos criminales
en un rincón lo esperaron,
y sin piedad lo mataron
pa’ quitarle su jornales,
tal vez en los pajonales
a su cuerpo sepultaron,
o a algún pozo lo echaron
después que lo vieron muerto
y para no ser descubiertos
todos los rastros borraron.

  Madre, parientes y hermanos
sin cuartel lo reclamaron,
a la policía buscaron
para que diera una mano
pero todo ha sido en vano:
¡Cuánto mas apareció
la justicia abandonó
con todo su gran poder,
y sin llegarse a saber
lo que a este hombre aconteció.

  Por más que tenga carpeta
El que este hecho cometió,
Se los aseguro yo
Y que ninguna duda quepa,
Algún día se sabrá
Y entonces la autoridad
Dará cárcel al culpable
¡De este crimen detestable
que enluta a la humanidad!.

 

   

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 Miércoles, 23 de Diciembre de 2009
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