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En su plenitud el
aserradero ocupaba directamente 120 personas de ambos sexos, el trabajo
femenino era, atar en paquetes el parquet, para enviarlo al deposito que
la empresa poseía en el Barrio de La Boca en la ciudad de Buenos Aires y
donde se le daban las terminaciones necesarias al mismo, para su posterior
venta al público.
Además había personal temporario para la carga de vagones con madera y
leña enviados a la ciudad, sin contar con todo el personal que se movía,
alrededor de esta industria, hacheros, camioneros, etc. Y su lógico
impacto sobre el comercio local .
¿Se imaginan si actualmente el pueblo contara con una industria que
ocupara tantas personas?, tendríamos que multiplicar por cuatro o cinco
la cifra de personas beneficiadas, ya que
un obrero representa una familia .
Con jornadas laborales de 8
horas, un silbato llamaba a los obreros al trabajo, a la mañana y tarde,
también señalaba la terminación de los turnos, dicha señal era usada
como reloj por toda la comunidad ya que se escuchaba en todo el pueblo.
Una changa extra, era
sacar entre turno y turno, el aserrín generado por cada máquina y
mediante carretillas, llevarla a una pila donde se quemaba, estando este
fuego encendido constantemente
La mayoría de los obreros de esta industria estaban afiliados al
sindicato del "Centro Obrero de la Industria Maderera de Telén", que a su
vez dependía de la Federación Obrera Maderera Argentina la que les
entregaba el carnet nacional que así lo acreditaba, que incluía en su
interior un detallado reglamento de derechos y deberes de sus afiliados.
Poco a poco fue decayendo su actividad
y cerró definitivamente sus puertas en 1958
El otro aserradero, que funcionaba detrás de la estación era propiedad de la firma Kenny y Recarte y aunque
era menos importante que el aserradero “Telén” también ocupaba muchas
personas, contribuyendo a que esos años fueran los de mayor movimiento
del pueblo
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